martes, 2 de diciembre de 2008

La Sierra de Cuenca declarada Parque Natural



Estamos de enhorabuena el 8 del 3 del 2007 por fin se declaró la serranía de Cuenca Parque Natural. Con unos 76.000 hectáreas de extensión comprende Los términos de Arcos de la Sierra, Beamuz, Cuenca, Huélamo, Las Majadas, Portilla, Tragacete, Uña, Valdemeca, Villalba de la Sierra y Zafrilla.

Los motivos por los que se a designado a la sierra de cuenca parque natural son sencillos como su vecino el parque natural del alto tajo, además de ser una de las grandes serranías de España, la Sierra de Cuenca posee una gran riqueza en fauna, flora, geomorfología y paisajes. En cuanto a geomorfología sin ser muy entendido en la materia no se le pasa por alto la belleza de los cañones u hoces que forman los ríos Cuervo y Escavas a su paso por la sierra que tributan sus aguas al Júcar y al Tajo, otra de las curiosas formaciones rocosas son las muelas o parameras, mesetas que se crean en lo alto de las pendientes , también encontramos las torcas resultado de la erosión kárstica que forman hendiduras circulares de entre 30 y 500 metros de diámetro y que en muchos casos se encuentran en forma de pequeñas lagunas.

En cuanto a la flora y la fauna, en la sierra conquense se dan distintos ambientes de alta montaña que han permitido conservar una alta diversidad de flora, muchas de estas especies están catalogadas como especies en extinción como es el caso de la Sabina, el Acebo etc. Lo mismo ocurre con el muflón, corzo y la cabra montesa, en el caso de los dos primeros existe una gran población no es el caso de la cabra montesa.

Da un poco de miedo pensar en que puede que lo que ayude al desarrollo zona, muchos de estos pequeños pueblos se están despoblando día tras día, también acabe con el espíritu de pequeño ecosistema virgen que yo creo que todavía tiene. Aunque por otro lado decisiones como limitar el espacio reservado de caza y regular el aprovechamiento de los recursos naturales de manera sostenible (la tala de madera por ejemplo), seguro serán muy beneficiosas preservar las especies que todavía nos quedan.

jueves, 7 de agosto de 2008

La Sierra de Cuenca no suena como antes

Hace unos días leyendo un artículo de Wired descubrí una curiosa teoría sobre cómo la contaminación acústica va distorsionando el "sonido de la tierra" o "byophony", el científico que formula esta teoría se llama Bernie Krause y se ha pasado 4o años de su vida recogiendo los sonidos de espacios naturales a lo largo y ancho del mundo
Biophony; es algo así como el sonido que posee determinada área natural de la tierra sin haber sido modificado por el hombre. Siguiendo con la teoría de Krause, el cree que cada sonido (animal, pájaro, insecto, etc) ocupa un lugar determinado en el espectro acústico, y que todo encaja en perfecta armonía. Cuando uno de esos sonidos falta es ocupado por otro. El conjunto funciona cómo una verdadera orquesta, nunca dos especies pueden ocupar la misma frecuencia. Imaginemos si dos animales utilizarán la misma frecuencia, la transmisión de una advertencia a lo largo del espacio natural quedaría comprometida.
Es curioso como nos cuenta Krause es posible datar un espacio natural por la complejidad del sonido que emite, los espacios naturales con muchos años de antiguedad y con una diversidad compleja son mucho más ricos que las áreas en las que el hombre ha intervenido, yo pienso en los pinares repoblados por ejemplo. Algunas tribus son capaces de saber dónde se encuentra (en mitad de la selva) simplemente con escuchar.
Unos días después de leer sobre este tema, volvía a Villaba de la Sierra (Cuenca) y a sus pinares y con el vago recuerdo de qué es lo que yo escuchaba cuando era pequeña, en mi recuerdo están la chicharra (chete, chete...), los grajos, el autillo,..., otras cosas que en aquel momento no identificaba pero que hacían a mis oídos que todo aquello sonara bastante complejo. No me ocurrió lo mismo hace algunos días cuando paseaba por los pinares, no se si mi recuerdo está desvirtuando la realidad o es que verdaderamente Krause tiene razón y el hombre con su ruido está silenciando el sonido de la tierra.
Cómo a Krause nos ocurre qué es raro pasear por lo más profundo del bosque y no escuchar un todo terreno a lo lejos, o los 20 perros que arman un escándalo atroz por los pinares, o incluso los numerosos domingueros que damos el paseo matutino. Definitivamente los pinares de Villalba de la Sierra no suenan como antes. No podemos permitir que la tierra pierda su voz.

Os recomiendo visitar Wild Sactuary, es el sitio dónde podéis encontrar todas las teorías de este curioso científico y visitar el archivo de audio compilado por Google, con los sonidos registrados a lo largo de toda su carrera. Qué pena no haber grabado el sonido de los pinares hace 20 años y compararlo con lo que escuchamos ahora.

Esta es la primera crónica de la Casa Rural El Ciprés (Cuenca)